El día de hoy más que compartir con ustedes algún proyecto arquitectónico de gran escala les hablaré sobre algo que he traído en la cabeza por varios días, o mejor dicho una reflexión sobre el rubro en el que mis compañeros y yo trabajamos día a día y nos encontramos con cada caso que se le podría llamar nuestro pan de cada día o los gajes del oficio. Puuuts, dirán algunos, hoy el arqui anda emo y hipster; pero no mis atrevidos lectores, para nada pero no esta de más reflexionar un poco sobre el trabajo que llevamos a cabo que si bien lo hacemos por dinero pero también lo hacemos porque nos gusta.
Desde el inicio de tu día a día todo tu entorno esta rodeado por cosas diseñadas por diseñadores gráficos, industriales, de moda y claro arquitectos (bueno no siempre), tu cama, tu ropa, los posters o cuadros que están en la pared, así como tus objetos uso diario, desde el mismo cepillo de dientes hasta el vaso donde tomas agua hay alguien detrás de ese diseño.
Imagina tu ropa sin color, sin un diseño y sobre todo sin un estudio de proporciones del cuerpo humano, no existiría alguien que dijera si esta bien o mal; te sentarías en una mesa cuadrada o redonda a una altura que no te corresponde, sin olvidar la silla en la que te sientas. Y al salir al exterior las cosas se pondrían más drásticas, el colorido y la variedad de todos los carteles y señales de conducción o de precaución serían simples letras improvisadas o sin alma. Los carteles de cine solo anunciarían con un texto aburrido las películas sin ninguna imagen que te incite a entrar, al igual que los distintos comercios en sus aparadores.
A pesar de vivir en el siglo XXI y estar rodeados de tecnología por todos lados, aun existe esa extraña manía de hacer menos nuestro trabajo, en realidad no lo se, pero acá en el norte un arquitecto no es tomado en serio a menos que no trabaje como residente de obra o por lo menos como supervisor de esta. Mi hermano esta estudiando Lic. en Arte Digital y la verdad prefiere decir que estudia Diseño Gráfico o Arquitectura para no tener que explicarles para que sirve y ver la cara ¿Es en serio?. El diseño gráfico rara vez se paga por lugares, se paga la maquila de las lonas, de las tarjetas de presentación, o de los volantes por mencionar algunos, y si se te ocurre comentar algo al respecto con el cliente obtienes esta linda respuesta:
-”¿Ps que chiste tiene?, Si la compu lo hace todo”- Así de fácil señoras y señores.
Es cierto, el mundo no se va acabar por esto, no se van a desplomar las bolsas en Wall Street ni se va a colapsar la Unión Europea, mucho menos va a cambiar la forma de hacer la política en este país, tu vida seguirá siendo la misma de siempre; pero al igual que cuando pruebas una comida fría sin sazonar, la vida habrá perdido su sabor.
Bueno, esto no es más que una pequeña reflexión para el martes que quería compartir, tampoco les pido que nos amen y abracen, pero antes de rechazar un diseño o de rebatir el precio de lo que consideran un robo o un piquete de ojos, piensen tantito en que es un trabajo bien hecho y que lo hicimos con nuestra mejor arma, la creatividad.
Que pasen un bonito martes bien abrazados de quien más quieran por que el frío esta re-feo.
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