Doble Aire nace de la inherente necesidad de los seres humanos de preguntar. ¿Qué? ¡Todo! Alguna vez leí, vi, escuché (¿o soñé?) que todos lo que somos ahora lo habíamos imaginado con anterioridad, que todo tenía en su origen una pregunta. No tener preguntas nos llevaría a ningún lado. Bien, pues Ale Oseguera, a quien tuve la oportunidad de conocer en el Geek Girls Mx Meet Up 2.0 celebrado el pasado 10 de diciembre, nos contó acerca de su proyecto.
Se trata de una revista en línea “una revista de reflexión creativa”, como ellos la definen. Su contenido es proporcionado por artistas de diversos perfiles y distintas nacionalidades, todo esto en base a una pregunta. En su primer edición responde en sus páginas a la pregunta ¿Por qué no podemos volar?. El formato de la revista es muy interesante y dinámico, navegar en ella es muy agradable en contenido y por su interface tan amigable.
En este número participaron al menos 14 artistas de distintos países. Me llamó la atención de la colaboración de Lepoldo Aguilar con su cortometraje De cómo los niños pueden volar que en una sincronía de la vida Ale nos platicó que encontró al buscar en la red alguien que se preguntara ese mismo por qué. Es decir, muy probablemente nos preguntamos cosas que otros se cuestionan y esta es la oportunidad idónea para en respuesta colectiva se forme un interesante compendio de respuestas.
Cabe mencionar que la intención de la revista es publicar trimestralmente y la convocatoria cada vez será abierta. Para el siguiente número se tiene ya la pregunta en el aire ¿Por qué todo principio tiene un final? y la fecha límite es para el 31 de enero, así que si alguna vez se han respondido esto mismo, con una ilustración, un poema, una fotografía, en fin en cualquier medio o quieren responderla de una vez por todas, aún queda tiempo. No duden en ponerse en contacto con ellos y también de proponer nuevas preguntas, como Doble Aire dice:
¿Te persigue algún “por qué”? Compártelo en: doble.aire@gmail.com
Felicidades Doble Aire por su esfuerzo y por negarse a quedar con las respuestas obvias, o lo qué es peor no preguntar.
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